viernes, 29 de noviembre de 2024
Tercera casa
Still have all of me
Te vi. Cuidé mis movimientos para que no me notaras y así tener más tiempo de aprehender tu silueta sin incomodarte. Ibas de la mano con una chica de cabello morado, o tal vez era el aura de ambos a contraluz del cielo de octubre a las seis de la tarde. Celebro saber de oídas tu camino en esta ciudad en donde parece que ya nada nos va a sorprender, pese a que a ti y a mí nos sorprendieron nuestros propios reflejos cuando no éramos más que pura intuición de azotea y risa entre los tinacos de tu edificio. Pero este año nos tocó un veranotoño lleno de flores y a estas alturas los nopales siguen dando unas tunas rojísimas. Una vez tuviste todo de mí, hasta mi basura, pero ya me composté, y una parte de esa tierra florece gracias a ti. Te mando sonrisas de airecito frío.
Ave errante
Tengo pocas cosas, o eso intento. Al menos, no tener sin usar, y si no se usa, desprenderme. No siempre puedo, pero por varios años viví con...
-
Debajo de mi cama vive un teléfono fijo que nunca había timbrado. Hoy lo escucho por primera vez, sé que no me llaman a mí porque rento este...
-
Tengo pocas cosas, o eso intento. Al menos, no tener sin usar, y si no se usa, desprenderme. No siempre puedo, pero por varios años viví con...
-
La segunda casa estaba en la Mártires de Chicago. El nombre de la colonia me parecía disonante, no podía imaginar mártires gringos. Esa temp...