29 de julio de 2020.
domingo, 28 de julio de 2024
macho viejo
Mi primer amigo en la licenciatura fue un profesor. Humberto, Macho Viejo, no creía en Dios, creía en los perros de la calle y en el blues, en su hija, su esposa y en sembrar. A lo mejor nos hicimos amigos por nuestro pesimismo aparente, introversión e irónica tendencia a la fiesta. Me regaló un CD que grabó con su banda de blues en un piso de ensayos, desde donde vimos la tarde de Epazoyucan en primera fila. Gracias a el conocí a tres mujeres que siempre voy a adorar: su hermana Ofelia, y dos de sus exalumnas, las primeras feministas en mi vida. Lo visité antes de cambiarme de ciudad, bebimos una cerveza, le platiqué de mi proyecto para la maestría (porque su materia era metodología cualitativa), leyó mis últimos poemas e hicimos hamburguesas en su casa. Me dejó en la combi un viernes y yo dejé Hidalgo ese domingo. Como muchos otros días, hoy quisiera estar allá, desde este cielo nublado xalapeño me despido de los atardeceres de Epa en compañía de mi querido maestro y amigo Mejo. Descanse en libertad de esta "pinche vida", como diría él.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Ave errante
Tengo pocas cosas, o eso intento. Al menos, no tener sin usar, y si no se usa, desprenderme. No siempre puedo, pero por varios años viví con...
-
Debajo de mi cama vive un teléfono fijo que nunca había timbrado. Hoy lo escucho por primera vez, sé que no me llaman a mí porque rento este...
-
Tengo pocas cosas, o eso intento. Al menos, no tener sin usar, y si no se usa, desprenderme. No siempre puedo, pero por varios años viví con...
-
La segunda casa estaba en la Mártires de Chicago. El nombre de la colonia me parecía disonante, no podía imaginar mártires gringos. Esa temp...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario